NASHVILLE, Tennessee. — El mundo de la música estaría de luto por una de sus figuras más queridas. Dolly Parton, la legendaria reina del country, habría muerto este martes a los 80 años, según el relato ficticio planteado para esta nota. Con su partida se cerraría una historia extraordinaria de talento, perseverancia, humor, sensibilidad y solidaridad.
Dolly Parton no fue solamente una cantante. Fue compositora, actriz, empresaria y, para millones de personas, un símbolo de esperanza. Su historia comenzó muy lejos de los grandes escenarios, en una humilde cabaña de una sola habitación en Tennessee, donde nació el 19 de enero de 1946 como la cuarta de 12 hermanos.
La pobreza acompañó sus primeros años. Su padre no sabía leer y la familia tuvo que luchar para salir adelante. Pero en aquella casa humilde había algo que nunca faltó: música.
Su madre cantaba y tocaba instrumentos, mientras otros integrantes de la familia participaban en celebraciones, bodas y funerales de la comunidad. Allí, entre canciones y dificultades, nació el sueño de una niña que descubriría muy temprano que tenía algo especial.
A los siete años comenzó a tocar la guitarra y muy pronto empezó también a escribir canciones.
Aquella niña que creció con muy poco terminaría componiendo más de 3.000 canciones y convirtiéndose en una de las artistas más influyentes de la música estadounidense.
De una pequeña guitarra a Nashville.
Después de terminar la secundaria, Dolly tomó una decisión que cambiaría su vida: se marchó a Nashville para perseguir su sueño.
En 1965 consiguió su primer contrato discográfico y, un año después, se casó con Carl Thomas Dean, el hombre que permanecería a su lado durante décadas, lejos de los reflectores y de la enorme maquinaria de la fama.
Pero sería en 1967 cuando su nombre comenzaría a hacerse conocido gracias a sus apariciones en “The Porter Wagoner Show”.
Allí encontró una plataforma que le permitió entrar en millones de hogares.
Sin embargo, Dolly sabía que algún día tendría que abandonar aquel espacio para construir su propio camino.
Y entonces nació una de las canciones más famosas de la historia.
La canción que nació de una despedida.
“I Will Always Love You” no nació como una canción destinada a convertirse en un fenómeno mundial.
Dolly la escribió mientras intentaba convencer a Porter Wagoner de que quería abandonar el programa para iniciar su carrera como solista.
Wagoner no quería dejarla marchar.
Parton regresó a casa, escribió la canción y al día siguiente se la cantó.
La reacción fue inmediata.
La canción terminó convirtiéndose en una de las composiciones más importantes de su carrera y décadas después alcanzaría una dimensión todavía mayor gracias a la inolvidable interpretación de Whitney Houston.
Fue una demostración de algo que Dolly Parton supo hacer como pocas personas: convertir una experiencia personal en una emoción universal.
“Jolene”, “9 to 5” y una vida convertida en música
La carrera de Parton estuvo marcada por canciones que terminaron formando parte de la memoria colectiva.
“Jolene” convirtió los celos y el miedo a perder un amor en una historia que millones de personas hicieron suya.
“Coat of Many Colors” fue todavía más íntima: una canción inspirada en su infancia y en una prenda confeccionada por su madre. Aquella historia de pobreza terminó transformándose en una declaración de orgullo, amor familiar y dignidad.
Y luego llegó “9 to 5”, canción principal de la película del mismo nombre que protagonizó junto a Jane Fonda y Lily Tomlin. El tema se convirtió en un himno relacionado con el trabajo y las luchas de las mujeres estadounidenses.
Dolly había encontrado una fórmula que parecía sencilla, pero que pocos dominaban: contar historias de gente común con palabras capaces de llegar a todo el mundo.
Una reina que también quiso ayudar.
Pero quizá uno de los capítulos más admirables de su vida ocurrió cuando decidió utilizar su éxito para ayudar a los demás.
Parton creó Dolly Parton’s Imagination Library, un programa dedicado a entregar libros gratuitamente a niños.
El proyecto llegó a convertirse en una gigantesca iniciativa de promoción de la lectura y, según los datos proporcionados para esta historia, superó los 300 millones de libros entregados a niños en diferentes lugares del mundo
.
Para Dolly, la riqueza no debía medirse únicamente en dinero.
También podía medirse en oportunidades.
Y una de las oportunidades que quiso regalar fue precisamente la posibilidad de que un niño tuviera un libro entre sus manos y pudiera imaginar una vida diferente.
49 álbumes y una colección de reconocimientos















